Las jornadas tendrán lugar cada jueves, desde hoy y hasta el próximo día 5 de junio. Además, paralelamente, se organizarán dos degustaciones personalizadas que se celebrarán únicamente los días 31 de mayo y 14 de junio, abiertas al público y dirigidas por experto sumillers. Ellos instruirán a los asistentes sobre cómo degustar los platos y su combinación con el whisky, apreciando gamas, tonalidades, aromas y sabores. Éste es el menú, compuesto por dos entrantes, dos segundos y otros tantos postres:
- Ensalada tibia de vieiras y boletus con espuma de Speyside Imperial 1991
- Escalopines de foie poele con puré de manzana goldeny reducción de Ledaig 1990
- Filete de buey con vertical de patata confitada de Macallan 1996
- Tataky de atún macerado con Islay Caol Ila 1998 sobre lecho de escalivada
- Chocolate blanco de Natural Cask Strenght de Caol Ila 1995 con frutos rojos
- Ensalada de frutas de temporada con coulis de Speyside Benromach Tradicional
Además, cada plato está acompañado del correspondiente whisky con el que está cocinado. El abanico de matices de cada uno dejará con la boca abierta a los menos acostumbrados a esta bebida, y los más avanzados también descubrirán nuevas sensaciones. Y es que la gama de sabores del menú es muy amplia, desde el salado del tataky hasta la dulzura del primer postre, pasando por el delicioso puré de manzana.
El toque del whisky y su presencia varía entre cada plato; a veces lo encontramos sutilmente en el ingrediente principal, como en la carne de buey, otras con arrogancia en la salsa o acompañante, como en el caso de la espuma que adorna la ensalada tibia. La sensación final es que el whisky realmente puede ser una buena opción para salir del vino, aunque está claro que deberemos tener mesura con las dosis.
Tampoco nos hará falta un menú tan elaborado para poder experimentar con el whisky como ingrediente: hay otros platos más sencillos que adoptan con gusto a esta bebida con siglos de historia a sus espaldas.