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Un corazón tan fuerte como Popeye
-Sigue leyendo-En el Sydney Morning Herald encontré una nota interesante que servirá para que todas aquellas mamás que sufren pleitos con los niños para que se coman las espinacas, encuentren una nueva razón para convencerlos.
A mi Mamá le funcionaba el argumento, cuando era pequeña (y hasta la fecha me dice) que las espinacas te hacen ser tan fuerte como Popeye, y tiene razón, ya que se han realizado investigaciones en China donde se demuestra que el ácido fólico que contienen, protege el músculo cardiaco de los daños que pueden provocarle el aumento en los niveles de glucosa, sobre todo entre quienes padecen diabetes.
El ácido fólico es conocido como un suplemento que toman las mujeres embarazadas para proteger a los bebés de alteraciones en su sistema nervioso, como la espina bífida. Ahora se ha descubierto que reduce de manera importante, el nivel de muerte de células del corazón.
El consumo habitual de espinacas en nuestra dieta mejora la calidad de nuestras células cardiacas, fortaleciendo incluso el músculo del corazón, sobre todo en personas con problemas de glucosa.
Así es que de ahora en adelante podemos estar seguros de que Popeye tenía razón y si queremos tener un corazón tan fuerte como sus brazos, no dejemos de consumirlas.
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Ahuyenta la diabetes con la dieta mediterránea
-Sigue leyendo-Ajustarse a una dieta rica en aceite de olivo, granos, frutos secos, vegetales, pescado y baja en carne roja, como lo es la cocina mediterránea puede reducir el riesgo de diabetes.
Esta información fue publicada en el British Medical Journal y se obtuvo gracias a un estudio efectuado en España donde se evaluó el nivel de incidencia de desarrollo de esta enfermedad en 13,380 estudiantes universitarios, evaluando la relación entre su alimentación y el funcionamiento de su páncreas.
Aquellos que se apegaron lo más posible a la dieta mediterránea lograron reducir en un 83% el riesgo de desarrollar diabetes.
No todas las grasas son malas para nuestro organismo, existen algunas que son saludables como la del aceite de olivo, por lo que el responsable de este estudio, Miguel A. Martínez-González profesor de Epidemiología de la Universidad de Navarra, advierte que hay que desconfiar de las dietas bajas en grasas.
El aceite de olivo, junto con las proteínas del pescado, los carbohidratos de los granos y los nutrientes de los vegetales y frutos secos, hacen de la dieta mediterránea una de las más saludables del mundo y un importante aliado para disminuir los riesgos de desarrollar diabetes.
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